Archive for mayo, 2008

TP 2 LA DISCAPACIDAD EN CIFRAS

 

El meritorio trabajo cotidiano de las organizaciones como “Acceso ya”, no es suficiente para  aminorar el desconocimiento generalizado del problema sobre la discapacidad. Hace falta que el Estado diga “presente” y establezca políticas que terminen con la marginación de aquellos que tienen necesidades diferentes.

Si pusiéramos una gran lupa para conocer la situación de las personas con discapacidad en cada una de las provincias de nuestro país, la imagen nos devolvería realidades con algunos rasgos en común: víctimas de discriminación, violación de sus derechos, desempleo, pobreza y exclusión.Hoy en la Argentina se dispone (luego de interminables años de espera) de datos oficiales sobre esta población.

Los resultados de la Encuesta Nacional de Discapacidad (ENDI) 2002/2003, complementaria del Censo 2001 del Indec (Instituto de Estadisticas y Censos) , constituye la primera experiencia de este tipo en el país y en América Latina y tiene como objetivo cuantificar y caracterizar a las personas con discapacidad en lo referente al desenvolvimiento de la vida cotidiana dentro de su entorno físico y social. El principal resultado surgido indica que el 7,1% de la población Argentina tiene alguna discapacidad: cifra equivalente a casi 2.200.000 personas, en una muestra de alrededor de 67.000 hogares urbanos de todo el país.

La distribución por sexo de las personas con discapacidad muestra un leve predominio femenino: el 53,6% son mujeres y el 46,4% restante, varones. La distribución por edades muestra que el 11,7% de las personas con alguna discapacidad son menores de 15 años, el 48,5% tienen entre 15 y 64 años y el 39,8% restante (866.258 personas) tienen 65 años o más.

Asimismo, la discapacidad no es sólo un atributo de personas individuales sino que caracteriza al hogar en que esa persona vive; y mientras la discapacidad caracterizaba al 7,1% de las personas; el 20,6% de los hogares -uno de cada cinco hogares de la Argentina– alberga al menos una persona con discapacidad (equivalente a aproximadamente 1.800.000 hogares, cifra que expresa más claramente la magnitud de la situación de la discapacidad en nuestro país).

Los datos estadísticos, si bien reflejan una realidad descriptiva por indicadores demográficos, son un medio y no un fin en sí mismos y deben ser leídos con auténtica decisión política, para buscar las verdaderas certezas detrás de las cifras: la discapacidad afecta a la persona, la familia y la comunidad. Los niveles del Estado deben producir políticas públicas que contribuyan a la integración de las personas con discapacidad en los diversos aspectos de la sociedad

  Falta el cumplimiento estricto de las leyes

Uno de los puntos más negativos que se percibe rápidamente cuando se analiza la situación en nuestro país es la falta de cumplimiento de las leyes sobre discapacidad.

“La legislación no alcanza, y no puede imponerse sobre la base de recursos de amparo; no se puede vivir judicializado. El tema tendría que instalarse en la sociedad al mismo tiempo que la ley. No se trata sólo de sacar leyes a todo trapo, para mostrarle al mundo qué buena legislación tenemos, sino de que los distintos estratos de la sociedad lleguen a comprometerse en políticas de inclusión, pero claro que bajo el impulso principal de los organismos de gobierno: capacitando, convocando a ONG, intercambiando con las empresas” dijo Silvia Coriat, de la Fundación Rumbos y la Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Por su parte, Hugo Fiamberti, secretario de la Asociación para la Defensa del Discapacitado y el Usuario de Salud, destacó: “Es fundamental que la sociedad civil en su conjunto participe y se comprometa en la construcción de esas políticas”.

Evidentemente, se habla mucho de la discapacidad, pero no se hace lo suficiente. Es necesario generar una mayor conciencia por parte de la población en general acerca de la importancia de la no discriminación y de la generación de iguales oportunidades para todos, con la conciencia puesta en el respeto a la diversidad

Las cifras obtenidas en la encuesta son similares a las de los países desarrollados, con los que nuestro país comparte el promedio de expectativa de vida. Pero en la Argentina no hay una estrategia de atención, y aunque la discapacidad comienza como un problema de salud, cuando nadie le da respuesta, se transforma en un problema social

Incluir no es integrar. La finalidad de la inclusión debe ser la integración. Son un continuo que se complementan. La inclusión es la actitud que engloba el escuchar, dialogar, participar, cooperar, preguntar, confiar, aceptar y acoger las necesidades de la diversidad. La inclusión asume que todos somos únicos en capacidad y valía y que todos podemos aprender así como todos tenemos algo que aportar. Se trata de un proceso inacabado y continuo, observable en prácticas y acciones participativas construidas en base a al libertad y elección de las personas a quien va dirigido el apoyo” dijo, Paula D. Marcolino, Licenciada en Psicología y Profesora de Educación Especial.

Sin embargo, según un estudio reciente realizado por la Fundación Par, organización que promueve laboralmente a personas con discapacidad motora o sensorial, la realidad de nuestro país está lejos de cumplir con este objetivo indelegable.
Marina Klemensiewicz, directora de Comunicación y Desarrollo de esta organización, expresó que las principales conclusiones de la investigación manifiestan que el Estado debe instalar el tema en la agenda pública y tener una mayor presencia por medio de la promoción de políticas públicas proactivas

Los medios de transporte:

La especialista Silvia Coriat denuncia que los medios de transporte son cada vez menos accesibles para personas con discapacidad porque las empresas no invierten lo que indica la ley. “No se puede imponer la legislación mientras la sociedad no se comprometa en la cuestión”, advierte

“Lejos de mejorar, la accesibilidad del transporte público para las personas con discapacidad empeoró en los últimos años”, afirma Silvia Coriat. No por falta de normas: la Ley Nacional de Discapacidad permite “mostrarle al mundo qué buena legislación tenemos” pero las empresas no mantienen los dispositivos de acceso en los colectivos “porque los repuestos son caros”, y esto sucede “con el consentimiento de la Secretaría de Transporte y de la CNRT”. En cuanto a los trenes, “desde que los privatizaron, el control de acceso a los andenes los hace inaccesibles para la gente con discapacidad”.(ver nota de Página 12)

Según lo previsto, hoy ya debería haber casi un 60% de transporte público accesible a los discapacitados y sólo existe en alrededor de un 14%, lo que muestra la brecha entre lo planeado y la realidad.

Tengamos memoria, y el NUNCA MÁS también se aplique a aquellos que son DISTINTOS.

 

 

 

 

 

 

 

 

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